Influencia de los videojuegos en los niños

La profesora_Elizabeth_VergaraPor Elizabeth Vergara M., Educadora de Párvulos - Magíster en Educación y Académica de la U. de Atacama

A medida que pasan los años, la transformación tecnológica que han tenido los videojuegos es de una brecha gigante. Empezando con lugares específicos de recreación donde se encontraban los famosos “Flipper”, hasta hoy en día donde, cada vez es más común que en las casas donde haya niños, jóvenes e incluso adultos, existan consolas de videojuego.

¿Qué son los videojuegos? Según su definición, se trata de un software creado para el entretenimiento en general y basado en la interacción entre una o varias personas por medio de un controlador y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego, ya sea éste un computador, una máquina arcade, una video consola o un dispositivo portátil.

Los hay de un sinfín de temáticas. De igual manera, la línea que se sigue en los videojuegos en donde participan tanto el bien como el mal, ayuda a integrar los sentimientos ambivalentes, en vez de mantener la disociación en objetos buenos y malos. Por esto pueden manifestar comportamientos fuertes, sobre todo en niños, quienes son más vulnerables a los cambios. Las manifestaciones conductuales van desde la ansiedad, pasando por la frustración y la rabia, terminando así en estados emocionales, tales como la euforia; si es que el objetivo del juego es logrado.   

Desde su aparición, esta forma de entretención ha acarreado una gran discusión con respecto de sus pros y contras. Sin embargo, es innegable que ayudan a desarrollar destrezas y a hacer amigos.

Este tipo de actividad involucra la espontaneidad y la originalidad; sin embargo, no es sólo el motor de la creatividad sino también del encuentro consigo mismo. En el uso de la creatividad el individuo se conecta con el núcleo de su persona y despliega sus aptitudes.

Lo importante es supervisar junto a padres y profesores los tiempos que el niño dedica a estar frente a un videojuego, para que así los beneficios de desarrollar capacidades intelectuales sean satisfactorias y no un ejercicio perjudicial para el comportamiento conductual del infante. Es decir, preocuparnos que este tipo de entretenimiento no provoque un aislamiento social, por lo que debemos prestar atención y comprobar que nuestros hijos no pierdan el norte cuando estén jugando, y que al proponerles otra actividad no duden en dejar lo que están haciendo.

Columna publicada en Diario Atacama, el miércoles 13 de febrero de 2013, página 8. Ver publicación original