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Investigadores UDA publican estudio sobre el preocupante manejo del alga parda huiro palo en Atacama

El artículo científico, publicado en Marine Policy, analiza cómo se ha manejado en la última década esta especie, importante recurso para el sector pesquero-artesanal del país y cuyo nombre científico es Lessonia trabeculata. Entre sus conclusiones, revela una carencia de evaluaciones periódicas de la dinámica poblacional de esta especie y sus comunidades asociadas, fuertemente afectadas por la sobreexplotación y la extracción ilegal.

Es la macroalga parda más abundante en ambientes submareales, a lo largo de gran parte de la costa chilena, y un recurso de gran importancia económica para el sector pesquero-artesanal del país, con desembarques que superan las 18 mil toneladas por año.  El Lessonia trabeculata –recurso también conocido como huiro palo- además, cumple un importante rol en su entorno, proporcionando hábitat, refugio y alimento para invertebrados y peces.

En este contexto,  la ausencia de evaluaciones periódicas de la dinámica poblacional de esta especie y sus comunidades asociadas es una de las conclusiones más relevantes y preocupantes del estudio “Unravelling Lessonia trabeculata management in coastal areas of the Atacama region of northern Chile through a DPSIR approach: Insights for sustainable plans” (“Desentrañando el manejo de Lessonia trabeculata en las áreas costeras de la región de Atacama en el norte de Chile a través de un enfoque DPSIR: Perspectivas para planes sustentables”).  

“La amalgama de aspectos sociales, económicos y ecológicos que se integran en la gestión de algas supone uno de los más difíciles retos para una gestión equilibrada. Es por ello que se necesitan más estudios ambientales y socioeconómicos, que permitan generar herramientas para la toma de decisiones”, indica la Dra. Estefanía Bonnail, investigadora del Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Atacama (CIC-UDA) y co-autora de este trabajo científico, publicado por la prestigiosa revista científica Marine Policy, el cual también fue desarrollado por los doctores Leonardo Campos, Fernando Berrios y Rómulo Oses (todos investigadores de la UDA)  y Jorge E. González (Universidad Católica del Norte).

La investigación responde a la necesidad de realizar un análisis basado en un marco de manejo integrado, que permita identificar y desentrañar los diferentes factores que rigen la sostenibilidad de la pesca de L. trabeculata, evaluando los conflictos económicos, sociales y ecológicos derivados de la implementación de un único programa general de manejo de algas pardas en el norte de Chile. “Ha sido mal administrada, porque no existe un enfoque específico para esta especie”, señala, añadiendo que, en esta línea, la publicación se elaboró en base a la herramienta desarrollada por la OCDE y AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente): el marco conceptual Impulsor-Presión-Estado-Impacto-Respuesta (DPSIR, por sus siglas en inglés).

Efectos sociales y ecológicos

Desde 2013, el alga L. trabeculata está siendo altamente explotada en la región de Atacama. A juicio de Leonardo Campos, investigador del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Sustentable de Atacama (CRIDESAT) de la UDA, esto ha sido causado, principalmente, “por la alta demanda internacional que estimula el aumento de los precios del mercado a nivel local, el ingreso de nuevos pescadores y la instalación de plantas picadoras que se conjugan para generar una alta presión sobre este recurso”. Agrega que existen condiciones recurrentes de tendencia hacia la baja de los precios de otro recurso, “el alga L. berteroana (huiro negro o chascón) el cual sustenta mayormente las pesquerías de las algas pardas en la región”.

El experto sostiene que “la explotación comercial de L. trabeculata está estrechamente vinculada a la actividad pesquera de otras algas pardas de la región de Atacama. Comparten aspectos en común como los usuarios y los métodos de extracción, a pesar de existir claras diferencias ecológicas y pesqueras. Esto ha generado un perjuicio a la hora de administrar el recurso L. trabeculata, puesto que no se dispone de la misma cantidad de información sobre los aspectos poblacionales y comunitarios, lo que requiere medidas de gestión específicas”. En este sentido, el Dr. Leonardo Campos advierte que “la ausencia de evaluaciones periódicas de la dinámica poblacional de este alga y sus comunidades asociadas podría comprometer seriamente la sostenibilidad a largo plazo de la pesquería de este recurso. Además, las consecuencias de sus altos niveles de explotación y los efectos que esto provoca en los ecosistemas que sustenta aún no se han evaluado. Por lo tanto, es necesario realizar un seguimiento periódico de las poblaciones de algas pardas, incluyendo otras especies de importancia comercial que las habitan, las comunidades bentónicas y pelágicas, y la evaluación de los ecosistemas”. 

Lo anterior cobra especial relevancia, considerando que una consecuencia importante de la sobreexplotación sería “la pérdida de las funciones ecológicas que desempeña el recurso alga como hábitats para múltiples y diversas especies, así como también recursos pesqueros esenciales. Además, podría promover la formación de fondos marinos desérticos, dominados por erizos negros y algas costrosas, condición que afectaría a las poblaciones del alga en el largo plazo y la sostenibilidad global de la pesquería a corto plazo. En consecuencia, podría afectar a poblacionales de otros recursos pesqueros invertebrados, como cholgas (Aulacomya ater), locos (Concholepas concholepas), erizos rojos (Loxechinus albus), y peces como el pejeperro (Semicossyphus darwini) y la cabrilla (Paralabrax humeralis). Asimismo, especies de gran relevancia para estos ecosistemas, como las estrellas de mar (Meyenaster gelatinosus)”.

El Dr. Fernando Berrios, por su parte, pone sobre relieve que “se han producido conflictos y exclusión entre los recolectores/extractores legales e ilegales. A pesar de los esfuerzos administrativos para controlar adecuadamente esta pesquería, gran parte del trabajo ilegal sigue sin control, debido a su compleja dinámica. Aproximadamente el 31% de los recolectores/extractores ilegales operan de forma independiente en las zonas de libre acceso, por lo que la supervisión de las autoridades se hace insuficiente”. 

Cabe destacar que este trabajo fue realizado en el marco de la Beca Postdoctoral Universidad de Atacama 2018-2020 de los doctores Leonardo Campos y Fernando Berríos, y el proyecto ANID/FONDECYT 11180015 (MASEQATA- Marine Sediment Quality in Atacama) de la Dra. Estefanía Bonnail. El estudio fue financiado por la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado (VRIP) de la Universidad de Atacama y contó con el apoyo de SERNAPESCA.