- Copiapó, El Salvador y Vallenar fueron las sedes regionales de la prueba clasificatoria, la cual contó con la participación de 15 comunidades educativas y talleres de preparación previa a cargo de la Universidad de Atacama.
Por la Dirección de Vinculación y Comunicaciones
Un masivo marco de estudiantes de enseñanza básica y media dio vida a la etapa clasificatoria de la Olimpiada Nacional de Matemática. La evaluación, organizada a nivel nacional por la Sociedad de Matemática de Chile y coordinada regionalmente por la Universidad de Atacama (UDA), reunió a más de 200 participantes distribuidos en sedes de Copiapó, Vallenar y el campamento minero de El Salvador.
La competencia se estructuró en tres categorías según la edad de los participantes: Nivel Menor (estudiantes de hasta 12 años), Nivel Medio (de 13 a 15 años) y Nivel Mayor (de 16 años o más). Los alumnos que obtengan las más altas puntuaciones regionales accederán a la final nacional, que se desarrollará en Santiago entre el 22 y el 24 de octubre de 2026.
Red de colegios participantes y despliegue territorial
A diferencia de años anteriores, donde la participación regional bordeaba entre los 20 y 30 estudiantes, esta edición registró una convocatoria histórica, logrando convocar a delegaciones de 15 establecimientos educacionales de la provincia de Copiapó, Huasco y Chañaral:
- Copiapó y Caldera: Colegio Alicanto, Colegio Cervantino, Colegio Los Héroes de Atacama, Colegio San Lorenzo, Colegio Particular Caldera, Escuela Las Canteras, Liceo José Antonio Carvajal, Liceo Sagrado Corazón, Liceo San Pedro, Liceo Tecnológico de Copiapó y la Escuela Italiana Giuseppe Verdi.
- Vallenar: Liceo José Santos Ossa y Liceo Pedro Troncoso Machuca.
- El Salvador: Liceo Diego de Almeida y Escuela N°1.
«Tenemos más de 200 alumnos participando en total: aproximadamente 150 en Copiapó, 35 en El Salvador y casi 30 en Vallenar. Para nosotros como universidad es fundamental, porque la Olimpiada busca descubrir talentos matemáticos en las aulas regionales. Este año realizamos los primeros talleres piloto de preparación y para 2027 planificamos iniciar los entrenamientos desde abril, con el objetivo de que los clasificados a Santiago traigan medallas a la región», destacó Milton Cortés Araya, coordinador regional de la Olimpiada de Matemática y académico de la UDA.
La llegada de la prueba e instituciones a localidades alejadas de la capital regional fue valorada por las comunidades educativas. Agustín Carmona, estudiante de 4° medio del Liceo Diego de Almeida de El Salvador, expresó su gratitud: «Agradezco a la Universidad de Atacama por tomarse el tiempo de venir hasta el campamento minero. No muchas universidades lo hacen. Esta prueba mide nuestras capacidades para desafíos como la PAES y es muy positivo que las universidades estatales nos acompañen».
Vinculación académica y mirada de los docentes
Desde los establecimientos educacionales, los jefes de departamento y docentes de la asignatura resaltaron el impacto pedagógico de enfrentar a los alumnos a problemas de alta exigencia, además del valor formativo de medirse con pares de la región.
«Hace mucho tiempo no teníamos la invitación de la universidad. Fue una gran oportunidad para que los niños vieran otro tipo de preguntas y otra forma de abordar la matemática. La experiencia fue muy motivadora y nos prepara para trabajar desde marzo con ellos», indicó Amanda Campos, jefa del Departamento de Matemática y Ciencias del Liceo Diego de Almeida.
Por su parte, José Alejandro Derama, profesor del Colegio Cervantino, destacó los espacios de preparación previa brindados por la UDA: «A diferencia de años anteriores, hubo talleres impartidos por la universidad en julio. Se agradece la disposición para potenciar a la región, ya que antes no contábamos con estas instancias de entrenamiento».
En esa misma línea, Leonel Hermosilla, jefe del departamento de Matemática de la Escuela Italiana Giuseppe Verdi de Copiapó, enfatizó la necesidad de potenciar estos encuentros: «Nos gustaría que estas interacciones fuesen más frecuentes y no solo con evaluaciones escritas, sino también con desafíos lúdicos donde los estudiantes puedan relacionarse con pares que comparten sus mismos intereses y habilidades».
La voz de las y los competidores
Para muchos escolares, el certamen representó su primer acercamiento a torneos académicos de nivel nacional, valorando la posibilidad de evaluar sus conocimientos antes de la educación superior.
«Es la primera vez que participo en una competencia de este tipo y me siento emocionada. Me sirve para medir mi nivel en álgebra y geometría en comparación con otros colegios, y sin duda me gustaría volver a participar en las próximas ediciones», concluyó Lucas Díaz Bruna, estudiante que compitió en el Nivel Medio.















