- Con la participación de expositores internacionales de Argentina y Uruguay, dirigentes sociales, académicas, académicos y estudiantes, el encuentro de tres días posicionó a la Universidad de Atacama como un epicentro de reflexión y resistencia ecoterritorial en el Sur Global.
Tras tres intensas jornadas de debate, diálogo de saberes y análisis crítico, la UDA dio por finalizado el II Congreso Nacional e Internacional de Trabajo Social Ecoterritorial, hito académico y social que reunió a representantes de universidades, gobiernos locales y organizaciones comunitarias de Chile y América Latina.
La actividad, que inició con el abordaje de conflictos socioambientales y el lanzamiento del libro “Pioneras UDA”, consolidó en su cierre una plataforma de propuestas orientadas a enfrentar el calentamiento global, la crisis ecológica y las desigualdades estructurales que afectan a los territorios.
La Tierra como matriz de vida y la necesidad de una confraternidad regional
En el marco de la conferencia magistral, el destacado investigador Horacio Machado, de la Universidad Nacional de Catamarca (Argentina), invitó a repensar radicalmente la relación entre la sociedad y la naturaleza, cuestionando el paradigma occidental que reduce el entorno a un conjunto de recursos explotables.
«Es muy importante juntarse a reflexionar sobre el nuevo estado de la Tierra. Partimos de una civilización que se ha estructurado desde una perspectiva que la maltrata. La ancestralidad y los pueblos originarios tenían una cosmovisión que hoy es científicamente sostenible: la Tierra es un planeta vivo y la vida es un fenómeno de relaciones entre seres vivos y especies. Ninguna especie puede vivir sola», expuso Machado.
El especialista enfatizó que las fronteras geográficas no deben fragmentar las luchas comunes frente al cambio climático: «Los ríos, las montañas y los vientos no reconocen fronteras, jurisdicciones ni nacionalidades. En la Tierra todo está conectado. Somos parte de una misma especie y debemos recrear vínculos de confraternidad, porque eso es lo único que va a sostener la vida en el planeta».
Compromiso ético, dimensión de género y rediseño curricular
Desde el comité organizador local, la académica del Departamento de Trabajo Social de la UDA, Cori Duarte, presentó un balance de las principales conclusiones del congreso, destacando el compromiso ineludible de la disciplina con los derechos humanos y la justicia territorial.
«Una de las grandes evidencias de este congreso es que la cuestión social ya no puede ser entendida de manera aislada de la cuestión ambiental, colonial y del modelo neoliberal que condiciona a los territorios. Este encuentro nos permite asumir compromisos éticos en la docencia, la investigación y la intervención, especialmente hoy que nuestro Departamento de Trabajo Social se encuentra en un proceso de rediseño de su programa y malla curricular», afirmó Duarte.
Asimismo, la académica subrayó la urgencia de atender las violencias territoriales con enfoque de género: «Quienes defendemos los derechos humanos debemos denunciar el despojo que sufren las comunidades. Aquí en Copiapó y en la Región de Atacama debemos trabajar activamente ante los conflictos socioambientales y recordar que nuestro territorio no ha sido seguro para mujeres y niñas, por lo que nuestros compromisos formativos también están ahí».
Intercambio internacional y participación de la comunidad estudiantil
El congreso contó además con la presentación de experiencias gubernamentales internacionales, como la de Matías Rey, educador ambiental de la Intendencia de Montevideo (Uruguay), quien expuso el modelo de participación ciudadana alrededor de los «Ecocentros».
«Aunque en Uruguay la minería se da a menor escala que en Chile, los conflictos ambientales y los desafíos de participación ciudadana son prácticamente idénticos; parecen un calco del contexto latinoamericano. Nos llevamos aprendizajes muy ricos del trabajo social y de la experiencia de los puntos limpios en Chile para replicar en Montevideo. Como se dijo en el congreso, la experiencia no es algo individual, sino una construcción colectiva», destacó Rey.
Por su parte, el estamento estudiantil tuvo un rol protagónico en la logística y dinamización de las actividades. Pilar Mazávar, presidenta del Centro de Estudiantes de Trabajo Social de la UDA, valoró el impacto formativo de la jornada:
«Para nosotros como estudiantes es un orgullo que se le dé esta importancia a un congreso en la Universidad de Atacama. Nos permite conocer vivencias e intercambiar realidades que antes desconocíamos de otros países. Como futuros profesionales, esta experiencia nos enseña a buscar estrategias, ser resolutivos y trabajar codo a codo entre compañeros, voluntarios y profesores para aportar a la sociedad», concluyó la dirigenta estudiantil.
Con el cierre de esta segunda edición, la Universidad de Atacama reafirma su liderazgo como institución pública comprometida con la investigación situada, la sostenibilidad ambiental y la defensa de los derechos de las comunidades de la región y el Sur Global.


















































