Conferencias sobre neurodiversidad, tecnología y oportunidades de inclusión fueron parte de los temas que se abordaron en esta rueda de conferencias magistrales organizada por la Fundación Pasitos de colores.
En Atacama, la inclusión se construye desde nuestro propio territorio.
El jueves 4 de diciembre se realizó la Rueda Magistral en la Universidad de Atacama, en un espacio de diálogo, reflexión y encuentro entre comunidades educativas, con el propósito de visibilizar experiencias que transforman realidades y amplían oportunidades para estudiantes de nuestra región.
La jornada comenzó con un momento de profunda emoción y respeto: el Himno Nacional de Chile, interpretado por los y las estudiantes de la Escuela María Luz Lanza Pizarro, quienes nos recordaron el valor de la educación pública como espacio de identidad, pertenencia y esperanza.
Posteriormente, conocimos la historia de la Fundación Pasitos de Colores, una organización sin fines de lucro nacida en Atacama, que promueve la inclusión desde una mirada situada, vinculada a la realidad cultural y social de nuestro territorio. Su trayectoria demuestra que la inclusión no es solo una meta institucional, sino una práctica cotidiana que se construye en comunidad.
A continuación, se desarrollaron tres conferencias magistrales con miradas complementarias que enriquecen el diálogo sobre educación inclusiva:
Jennifer Vallejos, quien nos invitó a comprender la importancia de la identidad cultural en el aprendizaje y cómo reconocer las trayectorias de vida, lenguajes y raíces de nuestros estudiantes permite que la educación tenga sentido y pertenencia.
Camila Rojas, desde el Programa PACE UDA, presentó el tema, Herramientas concretas para llevar el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) a la práctica, mostrando soluciones digitales accesibles que acompañan a estudiantes dentro del espectro autista, promoviendo más seguridad, participación y nuevas posibilidades educativas.
José Aguirre, finalista del Global Teacher Prize Chile, compartió su experiencia en visibilizar capacidades a través de talleres laborales que transforman las miradas sobre la discapacidad e impactan directamente en la construcción de proyectos de vida más autónomos y significativos.
La actividad finalizó con un momento de agradecimiento y encuentro, con entrega de tazones institucionales a las personas expositoras, elaborados por los jóvenes del emprendimiento de los talleres laborales de la Escuela María Luz Lanza Pizarro, un proyecto que destaca la creatividad, el trabajo colaborativo y la generación de oportunidades reales para estudiantes en proceso de formación para el mundo laboral.
El espacio de coffee posterior permitió seguir generando redes, vínculos y nuevas conversaciones entre establecimientos educativos, instituciones públicas y organizaciones territoriales.
En Atacama, educar es abrir camino: un territorio, muchas identidades y múltiples posibilidades.



