Hay fechas que nos invitan a recordar. Y hay fechas que, además, nos invitan a detenernos, mirar a nuestro alrededor y preguntarnos qué podemos hacer.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una oportunidad para sensibilizar, conversar y fortalecer el compromiso de nuestras comunidades con el cuidado de la vida y el bienestar de las personas.
En torno a esta fecha, el color amarillo se hace presente en distintas iniciativas de sensibilización y prevención. Lo vemos como un llamado visible a hablar de aquello que muchas veces permanece en silencio. Puede recordarnos que, incluso frente al sufrimiento más profundo, acompañar, escuchar y conectar con otros puede abrir posibilidades.
Una realidad que no podemos ignorar
En Chile, el suicidio constituye un importante problema de salud pública. El Ministerio de Salud ha señalado la necesidad de abordarlo desde una perspectiva integral, reconociendo que se trata de un fenómeno complejo, en el que intervienen múltiples factores y que requiere respuestas desde distintos ámbitos de la sociedad. Las cifras nos hablan de una realidad que no podemos desconocer. Pero detrás de cada cifra hay una historia. Hay una persona que sufrió. Hay personas que quisieron, acompañaron, cuidaron y, muchas veces, también quedaron intentando comprender. Porque el impacto de una crisis suicida no alcanza solamente a quien la experimenta. Alcanza también a madres, padres, parejas, hijos, hermanos, amigos, compañeros y compañeras. A quienes acompañan noches difíciles. A quienes esperan una llamada. A quienes sienten miedo y no saben qué hacer. A quienes, después de un intento o de una muerte, deben aprender a vivir con preguntas para las que quizás nunca exista una respuesta completa.Por eso, hablar de prevención es también cuidar a quienes sufren y cuidar a quienes acompañan.
Comprender el sufrimiento sin juzgar
La conducta suicida no tiene una única explicación. Es un fenómeno multicausal, en el que pueden interactuar factores psicológicos, biológicos, sociales, familiares, culturales y circunstancias particulares de la vida. También debemos comprender que las autolesiones no son sinónimo de intención suicida. Las personas pueden recurrir a la autolesión por diferentes razones y en contextos de intenso sufrimiento. Sin embargo, estas conductas siempre merecen atención y cuidado, porque pueden implicar riesgos importantes y requieren una respuesta oportuna. Cuando existe ideación suicida, además, puede aparecer una profunda ambivalencia: el deseo de dejar de experimentar un dolor que parece insoportable, puede coexistir con el deseo de seguir viviendo, de ser comprendido, de encontrar alivio o de que las circunstancias cambien.
Comprender esta complejidad es fundamental. Nos permite abandonar las explicaciones simples. Nos permite dejar de juzgar. Nos permite acercarnos con respeto a una experiencia que quizás no conocemos. Y nos invita a hacer algo mucho más humano: acercarnos, escuchar y acompañar.
Prevenir también es construir espacios seguros
La prevención no comienza únicamente cuando existe una emergencia. Comienza mucho antes. Comienza en la manera en que nos tratamos. En el respeto por cada persona y su dignidad. En comunidades donde no exista lugar para la discriminación, la violencia, la humillación o el maltrato. Comienza favoreciendo una comunicación directa, respetuosa y asertiva, que nos permita expresar lo que sentimos, plantear nuestras necesidades, establecer límites y pedir ayuda. También implica aprender y enseñar herramientas para la resolución pacífica de conflictos, porque las dificultades forman parte de la vida, pero no debieran enfrentarse en espacios donde predominen la violencia, la intimidación o el aislamiento. Prevenir significa construir espacios de seguridad y protección para quienes forman parte de nuestras comunidades: estudiantes, docentes, funcionarios y funcionarias, profesionales y todas las personas que día a día dan vida a nuestras instituciones. Significa promover el buen trato. Significa preguntarnos no solamente “¿qué hacemos cuando alguien está en crisis?”, sino también: ¿Qué estamos haciendo cada día para que las personas se sientan respetadas, escuchadas, incluidas y acompañadas?
Acompañar también es una forma de cuidar
No siempre tendremos las palabras adecuadas. No siempre sabremos qué hacer. Y no tenemos que resolver solos el sufrimiento de otra persona. Pero podemos escuchar sin juzgar. Podemos tomar en serio lo que alguien nos comunica. Podemos permanecer cerca. Podemos buscar ayuda. Podemos acompañar a una persona hacia los apoyos que necesita. El acompañamiento no reemplaza la atención profesional, pero puede ser un puente fundamental hacia ella. También debemos recordar que quienes acompañan necesitan ser acompañados. Familias, amistades, docentes, compañeros, equipos de trabajo y profesionales pueden experimentar preocupación, angustia, cansancio o incertidumbre frente a una situación de crisis. Cuidar a quienes cuidan también forma parte de la prevención.
La universidad también tiene un papel
Las universidades son espacios de conocimiento, pero también son espacios de encuentro. Aquí estudiamos, enseñamos, investigamos, trabajamos, hacemos amistades, construimos proyectos y atravesamos momentos de incertidumbre, pérdidas, cambios y desafíos. Por eso, una universidad comprometida con sus comunidades también debe comprometerse con su salud mental, bienestar y seguridad. Prevenir significa formar profesionales capaces de reconocer el sufrimiento y actuar responsablemente.
- Significa investigar y generar conocimiento.
- Significa promover la convivencia, el respeto y la no discriminación.
- Significa favorecer el diálogo y la resolución de conflictos.
- Significa generar espacios de participación y pertenencia.
- Significa contar con mecanismos claros de orientación, acompañamiento y derivación.
- Significa cuidar a estudiantes, académicos, docentes, funcionarios y funcionarias,
- entendiendo que todos y todas somos parte de una misma comunidad.
- Significa formación y supervisión para los equipos que trabajan atendiendo personas
- Significa fomentar el buen vivir de toda la comunidad.
- Y significa comprender que el cuidado no es solamente un asunto individual: también es una responsabilidad colectiva e institucional.
Hablemos del suicidio y hagamos prevención para que “Que nadie tenga que estar en soledad ante una crisis”
Alejandra Vega Alvarez
Master Terapia Familiar Sistémica (UAB)
Académica
Departamento de Psicología


