Declarado recientemente Santuario de la Naturaleza, el Humedal Desembocadura Río Copiapó es un tesoro del ecosistema regional, pero también un espacio altamente vulnerable. Por esta razón, un equipo liderado por la Universidad de Atacama, junto a instituciones públicas, privadas y organizaciones de la comunidad, elaboró un Plan de Manejo que contempla acciones hasta el año 2035, con el propósito de asegurar la protección y recuperación de este paraíso de biodiversidad.
Entre 2024 y 2025, el equipo de la UDA encabezado por la Dra. Solange Vargas, junto a los académicos Alejandro Valladares, Francisco Tello, Diego Oyarzún, Klaus Bieger; y las asistentes de investigación Camila Guzmán y Camila Leiva, ejecutó un proyecto de fortalecimiento del Santuario, orientado a contribuir de manera efectiva a la conservación de su diversidad biológica y de los servicios ecosistémicos que provee.
Asimismo, el Humedal Desembocadura Río Copiapó, ubicado en la comuna de Caldera, fue declarado Santuario de la Naturaleza en 2022 por el Ministerio del Medio Ambiente- MMA, en el marco del Plan Nacional de Protección de Humedales. Esta categoría busca resguardar sus 115,2 hectáreas, correspondientes a un sistema único inserto en una matriz desértica. Sin embargo, por su ubicación y características, este ecosistema resulta especialmente vulnerable frente a la extracción de agua, la caza, el ingreso de vehículos y otros factores de presión.
En este contexto, se ha impulsado un modelo colaborativo de conservación ambiental. Financiado por el MMA y con el apoyo de diversas instituciones públicas y privadas, el proyecto consideró talleres y charlas dirigidas a establecimientos educacionales y a la comunidad de Caldera, monitoreos ciudadanos junto a profesionales de la UDA, instalación de señalética informativa y reuniones técnicas con actores clave, entre otras acciones destinadas a educar, involucrar y sensibilizar a la población sobre la relevancia de cuidar este valioso humedal.
Al respecto, la coordinadora del proyecto, Dra. Solange Vargas, Doctora en Biología y Ecología Aplicada, destacó: “Hay hallazgos de especies nuevas que no estaban descritas para el humedal, e incluso algunas para la región. El resultado principal de nuestro trabajo es el lanzamiento del Plan de Manejo, un instrumento construido de manera participativa que servirá para la conservación actual y futura del humedal, lo que representa un gran avance junto con la formación de redes, enlaces y gobernanza para proteger este lugar”.
Entre las especies registradas destacan más de cien aves, 54 especies de flora nativa, 16 de ellas endémicas; y siete reptiles, también endémicos, entre los que se cuentan el corredor y la lagartija de Atacama. A esta riqueza se suman mamíferos nativos como la yaca y el guanaco que, de acuerdo con cifras del MMA, dan cuenta de la notable diversidad que alberga el Santuario de la Naturaleza Humedal Desembocadura Río Copiapó.
Por otra parte, el Plan de Manejo desarrollado por la Universidad de Atacama contempla una serie de acciones con metas proyectadas hasta 2035, entre ellas un monitoreo bianual de aves, herpetofauna e invertebrados. Asimismo, para dar sostenibilidad a la iniciativa, se proyecta establecer un convenio entre el MMA y la UDA que considere la conformación de una mesa técnica del humedal y la implementación de las actividades incluidas en la estrategia de conservación.
En esta iniciativa participaron instituciones como el Ministerio de Obras Públicas, Bienes Nacionales, CONAF, Sernatur, Sernapesca, además de la Dirección General de Aguas, la Municipalidad de Caldera, CCM Candelaria, el Centro de Investigaciones Costeras- UDA y Los Llanos S.A.
Además, se sumaron organizaciones locales, entre ellas los Sindicatos de Puerto Viejo, la Junta de Vecinas y Vecinos de Caleta Puerto Viejo, SECPLAN, CASUB, CIAHN Atacama, la Asociación de Guías de Atacama, operadoras y operadores turísticos, ROC- Emplumados, el Museo de Caldera y el Museo Paleontológico.
Con este hito clave para la conservación de este valioso santuario natural, la Universidad de Atacama refuerza su compromiso con las necesidades del territorio, contribuyendo a preservar un pulmón verde esencial para la biodiversidad y el equilibrio ecológico de Caldera.


